Sí­ndrome del intestino irritable

Sí­ndrome del intestino irritable

Sí­ndrome del intestino irritable

¿Haz sentido que después de comer tu estomago tiende a inflamarse y además sueles tener cambios en el hábito defecatorio?

Es muy probable que estés sufriendo Síndrome de intestino irritable, o bien, colón irritable.

Conocelo…. 

¿Qué es?

El síndrome del intestino irritable (SII), más popularmente conocido como colon irritable, es un trastorno intestinal que se define por la presencia de dolor abdominal y cambios en el hábito defecatorio que aparecen sin alteraciones demostrables por ninguno de los métodos diagnósticos actuales. El dolor abdominal se caracteriza por mejorar al defecar mientras los cambios en el hábito defecatorio pueden consistir en diarrea, estreñimiento o, no infrecuentemente, en una forma de defecar irregular con días de diarrea y otros de estreñimiento. Estos sí­ntomas pueden presentarse de forma continua o discontinua pero siempre tienen un curso prolongado.

 

Síntomas

Los sí­ntomas digestivos propios son el dolor y la distensión abdominales, y la alteración del ritmo intestinal.

  • El dolor abdominal suele ser difuso o localizado en hemiabdomen inferior, habitualmente no irradiado, de tipo cólico, opresivo o punzante, en general leve o de moderada intensidad, con una duración inferior a las dos horas, que alivia tras la defecación y que suele respetar el sueño. El inicio o la presencia del dolor abdominal se asocia habitualmente con deseos de defecar o con cambios en la frecuencia o consistencia de las deposiciones y frecuentemente, el paciente relaciona su comienzo con la ingesta de algún alimento.
  • Las alteraciones del ritmo intestinal pueden manifestarse con predominio del estreñimiento o de la diarrea o de forma alterna diarrea-estreñimiento. La distensión abdominal y el meteorismo se desarrollan progresivamente a lo largo del dí­a y son referidas como “exceso de gases”. Son frecuentes la saciedad precoz tras la ingesta, las nauseas, los vómitos y el ardor torácico (pirosis).
  • Otros sí­ntomas son la sensación de evacuación incompleta y la presencia de moco en las deposiciones.

 

Prevención

Una alimentación adecuada puede ayudar a prevenir futuros problemas de colon irritable. Se aconseja que las comidas sean pobres en grasas y ricas en proteínas y fibras. Hay alimentos que además pueden provocar una mayor cantidad de gases como la col, las legumbres, los frutos secos o las bebidas alcohólicas, que estos pacientes deben evitar para paliar dolores o molestias.

El agua también puede ayudar a reducir la irritación si se bebe entre un litro y medio y dos litros al día, ya que además previene el estreñimiento y facilita el movimiento del bolo alimenticio. Se recomienda también intentar comer todos los días a la misma hora, así como regularizar las horas de deposiciones preferiblemente después del desayuno.

Hacer ejercicio de forma regular también es recomendable, al producir una mejora de la movilidad intestinal. Intentar evitar situaciones que generen estrés o ansiedad también puede ayudar a evitar una irritación.

 

En caso de que sufras este sí­ndrome, es necesario que visites a tu médico de cabecera para que pueda darte una dieta adaptada a tu ritmo de vida y medicamentos que controlen el dolor y la inflamación.